miércoles, 4 de febrero de 2015

Felicidades Bichejo (bis)

La prensa mundial está que echa chispas ¡han aparecido dos páginas mecanografiadas de la famosa obra perdida de Doña Agatha Una rubia peligrosa! ¡y, para mayor fortuna, ha aparecido el día del cumpleaños de Bichejo! corran a felicitarla si aún no lo han hecho y, si ya lo  han hecho, ¡háganlo otra vez!

Pero bueno, al lío, les dejamos aquí, queridos amantes de los misterios de Doña Agatha, el fragmento encontrado ¡estamos deseando que aparezca la novela entera! crucemos los dedos.


-¡Oh! ¡Vaya un detective listillo! -dijo el famoso detective Poirot- Mire al muerto ¿Acaso cae un hombre apuñalado en el corazón de ese modo tan extraño? No. Por otra parte: ¿permitiría un hombre de esa corpulencia que ni Fassbender ser acuchillado por la espalda de ese modo sin levantar la mano para defenderse? Absurdo, completamente absurdo. Pero mire aquí..., y aquí... -y en el polvo blanco del suelo, alumbrado por el rayo de luz de la lámpara, vi curiosas marcas irregulares- Fue arrastrado aquí después de muerto con la intención, sin duda, de que cogiera algo de solecito antes del rigor mortis, que ya ve usted que está de un blanco que da asquito y el asesino, o asesina, -Poirot miró en torno a la habitación con gesto teatral- denota ser alguien a quien le preocupa mucho el aspecto incluso después de muerto. Sus huellas no se ven en el suelo duro de fuera, y aquí, han tenido buen cuidado de borrarlas, pero sin duda son... son... ¡huellas de mujer!



Se oyó un gran estrépito, la misteriosa rubia de pelo brillante se había dejado caer sobre la mesita en al que estaban expuestos los productos de belleza que se iban a vender antes de producirse el asesinato.

-Mentira -gritaba la rubia- ¡eso es mentira! Esas huellas no son mías... digo... ¡no son de mujer! y si él no se defendió... será porque prefirió suicidarse antes de perder mi amor, porque yo le estaba dejando, sabe usted... además no lo maté, demonios, se suicidó -rompió en un agudo llanto- sí, ea, ya lo he dicho, cuando supo que ya no podía casarme con él dijo que no quería vivir y que me iba a enterar, que si no era para él no sería para nadie pero que, como no podía hacerme daño, prefería suicidarse y culparme, así que se clavó ese puñal en la espalda -levantó la vista- es que todo lo que tenía de guapo, lo tenía de bobo...

-Aaaaay -suspiró Poirot- deje de llorar, querida, ya sabía yo que poniendo en funcionamiento mis células grises saldría toda la verdad... ¿Cómo no acudió a mí antes?...




El parlamento de Poirot se vio interrumpido de pronto ante el movimiento del cadáver -Conde Mor- gritaron todos -¡está usted vivo!- se le veía en buen estado, algo pálido a pesar de haber permanecido inmóvil al sol los dos días que duraron las investigaciones.

Sí -dijo el Conde Mor- estoy vivo y perfectamente, el motivo por el que fingí mi muerte es noble, no obstante, y ustedes lo saben -y guiñó un ojo a Poirot que le guiñó a su vez un ojo a Hastings, que le guiñó a su vez un ojo a la bella y perpleja rubia- y es que amenazabas con irte, mi amor, no dejarme, que eso se me hace insoportable pero mientras pueda amarte aunque no te tenga la vida merecerá la pena, pero amenazabas con irte sin que pudiéramos celebrar tu cuarenta cumpleaños... y eso no podía consentirlo; tu boda con Hastings (que se lo va pidiendo a todas las mujeres con las que se cruza, que lo sepas) me duele, pero allá tú, pero irte sin que pudiera felicitarte no, de ninguna manera.

¡No se casa conmigo, pedazo de imbécil! -proferí a gritos- que mira que te lo he explicado veces, que ya está felizmente casada y no atiende a mis ruegos; simplemente se va de viaje para no volver porque dice que sólo sabemos hablar de moscas, así que acabemos ya con la pantomima de la muerte y celebremos por fin el

CUARENTA CUMPLEAÑOS DE BICHEJO
¡FELICIDADES!

3 comentarios:

  1. ¿El Conde Mor? Así sí que se celebra bien un cumpleaños. ¡Felicidades!

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  2. ¿El Conde Mor? Así sí que se celebra bien un cumpleaños. ¡Felicidades!

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